MV Agusta 861 Magni

Arturo Magni, nacido en Milán, se había convertido en uno de los grandes dioses del circo mundial de motociclismo de velocidad y MV Agusta, de su mano, había copado el olimpo de las marcas durante casi dos décadas en la competición más exigente con Agostini como gran profeta. Esta santísima trinidad, Magni, MV y Agostini firmaron métricas aparentemente inalcanzables por los tiempos de los tiempos.

Pero todo imperio, por grande que sea, encuentra su final y la decadencia se fue instalando en MV Agusta al ritmo en el que los japoneses iban poniendo más empeño en poner fin a la terrible dictadura italiana. Una vez cerrado el departamento de carreras de la marca, en 1976, el genio de Magni se desató de nuevo para crear una máquina de los más singular que llevaría su apellido y sería vendida por encargo, la espectacular la MV Agusta 861 Magni de 1978.

Quizás porque el diablo, cuando no tiene nada que hacer, mata moscas con el rabo, o porque las exclusivas 750 S, América y tal ya estaban pidiendo un relevo a la altura de los nuevos tiempos, el icónico Magni se enredó en la construcción de estas maravillas que se construían de forma artesanal y solo bajo pedido, con la pasión italiana y la sabiduría adquirida en tantas batallas que sumaban al menos 75 campeonatos del mundo y 270 victorias en GP. Pero pongamos primero lo primero.

Magni, ingeniero por vocación y profesión, fue también el director de carreras de MV desde los comienzos, allá por los años 50´s. Y compartió talento y gloria con los mejores pilotos de cada hornada, Giacomo, Surtees, Hailwood… Había empezado su carrera en 1947 en el departamento de competición de Gilera que lo contrató para regresar a las carreras de Grand Prix con un nuevo motor de cuatro cilindros diseñado por Piero Remor quién ya había estado enredado con los cuatro cilindros OPRA y CNA Rondine de antes de la guerra. En 1949, el conde Domenico Agusta se trajo a Remor de Gilera para diseñar el primer motor de carreras de cuatro cilindros de MV Agusta y al año siguiente llegó Magni como jefe de mecánicos.

Magni acabó dirigiendo el departamento de carreras y ya sabes la historia, pero, cuando MV empezaba a flaquear ante el empuje nipón en las carreras y la situación comercial también seriamente perjudicada, Arturo fue relegado a menesteres menos competitivos, concretamente como jefe de conservación del Museo MV Agusta, aunque él estaba a mil kilómetros de convertirse en una pieza más de la colección.

Como siempre había estado involucrado en el diseño, le sacó punta al lápiz y se puso manos a la obra. Acabó fundando una empresa de transformación y preparaciones deportivas de motocicletas, con sus hijos Giovanni y Carlo. EPM, que así se llamaba la compañía, se centró primero en la marca que mejor conocía, MV Agusta, pero tardaron poco en enredarse con otras marcas europeas como Moto Guzzi y BMW e incluso con las incipientes supermotos japonesas de Honda que había cambiado el mundo motero con su icónica CB 750 de 1969.

Los Magni, a medida de los gustos presupuesto de cada cliente, personalizaban las motocicletas de forma artesanal y utilizando los mejores componentes del momento para lograr máquinas singulares de altas prestaciones. Pero, quizás, su obra más genuina fue la 861 Magni, su tarjeta de presentación, su opera prima para sorprender a propios y extraños con un impresionante objeto de deseo.

Basada en la 750S de serie, que también era una rareza con menos de 600 unidades producidas, Magni realizó transformaciones y actualizaciones para convertirla en una máquina que, además de muy bella, ofreciese prestaciones y sensaciones a la altura de los más exigentes. Partiendo del veterano propulsor subió la cilindrada de 750 a 861 cc y la equipó con cuatro carburadores Dell’Orto y unos eficaces y bellos escapes Conti de sinuosas líneas.

Pero el invento requería bastante más, sobre todo un nuevo bastidor basado en la competición y unas suspensiones ad hoc actualizadas quedando el conjunto rematado por una nueva y gran cúpula en sintonía con su nuevo depósito, tapas  y asiento-colín monoplaza que le daba un aspecto racer de los más italiano.

Durante dos décadas la empresa de Magni recibió pedidos de este modelo, una de las mejores motocicletas diseñadas por el mítico ingeniero. En 1980  Magni comenzó la producción de motocicletas bajo su propio nombre, primero con el motor Honda CB900, luego con BMW, Suzuki y Moto Guzzi con los que, a mediados de los 80´s, hizo cantidad de motos equipadas con el legendario V-twin de Guzzi.

Asimismo, durante las dos décadas en las que se registraron pedidos de la 861, cada unidad contó con un alto grado de personalización. De esta manera, cada una de las MV Agusta 861 Magni es una pieza única y, por tanto, resulta imposible hacerse con datos globales sobre su rendimiento. No obstante, sólo hay que recordar cómo la 750S de serie entregaba 72 CV a 9.000 rpm para imaginar cómo deben rodar en circuito estas creaciones de EPM.

Sin duda, estamos ante la que, posiblemente, sea la mejor MV Agusta de la historia, paradójicamente, sin ser realmente una verdadera creación oficial de la casa italiana.

 
Las fotografías corresponden al modelo registrado por primera vez el 21 de enero de 1978 que fue posteriormente documentado y certificado por los alemanes de TüV con fecha de julio de 2012.

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