Moto made in China

Tenía yo poco más de veinte años cuando leí “Cuando China despierte” libro que Alan Peryrefitte escribió en 1974 advirtiéndonos de lo que estaba por llegar acerca del coloso oriental. Hoy, como casi todos, te habrás cansado de leer que China es la fábrica del mundo y que quedan dos telediarios para que desbanque, como primera potencia mundial, al imperio capitalista norteamericano. Sus dígitos de crecimiento o de I+D+I son apabullantes.

Aquí, en occidente, adictos a las marcas y anclados en un pasado que ya nada tiene que ver con el presente, seguimos creyendo que, en esto de las motos, somos el ombligo del mundo. Pero de los casi 115 millones de motos que se fabrican en el mundo mundial, la gran mayoría se produce en Asia, aunque menos de 1 millón de unidades superan los 500 cc. China, India, Corea del Sur, Pakistan, Tailandia, Vietnam… Allí es donde se fabrican y se venden las pequeñas motos que mueven a la mayoría de los “homo moto”.

Fabrica de motos en China

El motorista, o motero como dicen ahora, es también un tipo de creencias fijas y no pocos persisten en los mantras de mala calidad, peor fiabilidad e inexistentes servicios post-venta. Pero las décadas no han pasado en balde y China, hoy, fabrica motores pluricilíndricos de más de 100 CV para un montón de marcas de prestigio que tienen su sede principal en Europa, o en Japón.  Cierto que las más sofisticadas y potentes BMW, Ducati, MV Augusta, KTM… se están fabricando en Alemania, Italia o Austria, pero no menos cierto que los chinos, aunque fabrican o más barato si se lo pides, han evolucionado mucho y fabrican calidad de la buena a un precio sin competencia. Otra cosa es diseñar y desarrollar un motor de 200 CV con especificaciones RR.

Pero calidad, la que quieras. Porque las cadenas de producción chinas son capaces de cumplir las prescripciones y altos estándares que les dictan las firmas occidentales, con los materiales y controles de calidad que les fijan para sus procesos de producción. Es más, hoy no hay marca que sobreviva si no dispone de plantas de producción en oriente con alguna de las fórmulas que el gigante chino fue abriendo para captar inversión y know how extranjero y sus más de cien fabricantes de motos, y las autoridades involucradas, claro, porque allí no se aprieta un tornillo sin que lo sepa es Estado.

Copia descarada de la África Twin

Honda, que vende casi 20 millones de motos al año, fue la primera en meterse en China, más o menos cuando leía el citado libro, firmó un acuerdo de colaboración para fabricar componentes y tal. Pero en 1993 fundaron Jialing-Honda y se enredaron con motocicletas completas. Hoy Honda tiene siete sociedades participadas con productores locales en China, a parte de las que tiene en Vietnam, Tailandia, Singapur, Indonesia…, hasta treinta y tres. Luego llegaría Yamaha, poco después Suzuki y Kawasaki más tarde. No te ha de extrañar que muchos motores desarrollados por productores independientes sean fotocopias de los japoneses, porque a los chinos lo de copiar no se les da mal y no se andan con contemplaciones de copyright y esas mandangas europeas.

Los fabricantes europeos también se sumaron a la moda, cosas de la competitividad y la supervivencia. Copiando a los japoneses, subcontrataron producción parcial o total, de las motos que diseñaban en el viejo continente, pagando siempre en función de la calidad exigida en materiales, componentes y acabados, porque ellos, los chinos, hacen lo que les pidas, hasta “marca blanca” y tirada de precio que es la responsable de los problemas reputacionales y baja calidad de algunas marcas promovidas por empresarios codiciosos y poco serios que han vendido chatarra china con altos márgenes de beneficio.

Los empresarios serios y responsables, que los hay, han sabido aprovechar las ventajas de la enorme capacidad y los ajustados costes de producción, para desarrollar su propia marca y emprender una aventura de prestigio, como Macbor, Mash…, con razonable estándar de calidad, red de distribución aceptable, servicio post-venta con cara y ojos a precios muy competitivos.

Esta BMW 1000R ya se monta en China

Las prestigiadas marcas europeas también han seguido la estela y, hoy, ya están presentes en varios países asiáticos. BMW, en la India, donde la división de motocicletas del grupo TVS produce la serie de acceso G con el motor de 310 cc. Pero en Tailandia tiene una planta en Rayong donde empezaron a ensamblar la F800 R, en 2013, y actualmente ya ensamblan modelos más punteros cómo las S1000 R y RR. En China, con Loncin y desde 2005, iniciaron la producción de motores para la G650 GS y ya lo están haciendo con las F750/850 GS, así como con scooteres de tamaño medio, el C400 X y C400 GT. Y si las cosas no han cambiado, Kymco, en Taiwán, les produce los motores de C600/650.

Piaggio fue una de las primeras marcas europeas en llegar a China, en 1994, de la mano del gobierno local de Guangdong y luego con Zongshen, desde 2004 con quienes tienen capacidad para ensamblar 500.000 unidades/año. También están en la India o Vietnam.

KTM también está en China, llegó a un acuerdo con CFmoto para producir las 790/890 (Duke/Adventure). Y en la India, con la potente Bajaj, que les fabrica monocilíndricas hasta 390 cc. Bajaj que ha fabricado más Vespas que la propia marca, posee el 48% del capital de KTM y les fabrica casi 100.000 motos/año.

Interesante Trail de Voge

Incluso la exquisita MV Agusta, con toda su aureola de lujo y arte, ha firmado para colaborar con Loncin para meterse también en los segmentos de baja y media cilindrada. A cambio, les dejará su tricilíndrico de 800 cc para que lo monten como propulsor de la marca Voge.

Los americanos tampoco han podido resistirse y Harley-Davidson, que se ha metido en el mercado de menos de 500cc, colabora con Qianjiang para producir un modelo de 338 cc. En la India ya fabricaban las Street, aunque parece que no acababan de encontrar el camino y cerraron la planta de Bawal.

Pero también hay aventuras en dirección contraria, empresarios chinos comprando marcas de prestigio y con historia, cómo Qianjiang que en 2005 que compró Benelli, o recientemente, hace unos meses, Zhongneng (ZNEN MOTOR), que anunciaba la compra de la legendaria marca italiana Moto Morini. ZNEN tiene la intención de seguir con la producción en la fábrica italiana de Trivolzio. Y no te extrañe que acaben haciendo mejores motos que las originales, solo tienen que proponérselo y ganarse la reputación adecuada.

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