Maserati, vigor y lujo

En la marca del tridente inspirado en la estatua de la Fuente de Neptuno, el lujo y las prestaciones deportivas se disputan la primacía de sus modelos, siendo difícil saber que es lo más importante. Aunque el lujo fue primero cuando Alfieri Maserati la fundó en 1914, tardaron poco en meterle caballería de la buena.

Neptuno representa la fuerza y el vigor, algo que se añadió a los genes de la marca de Bolonia desde que, en 1937, Adolfo Orsi, empresario de pro, comprase la marca y se la llevase a Módena y se aplicase en poner potencia por un tubo a los automóviles que salían de la nueva factoría.

El historial deportivo de la marca se fraguó en las tres siguientes décadas, ganando de todo. Inscribió su nombre para la historia con Wilbur Shaw pilotando las victoria en las 500 Millas de Indianápolis de 1939 y 40. Pero llegarían luego dos mundiales de Fórmula 1 con el fenomenal Juan Manuel Fangio. Uno compartido con Mercedes-Benz en 1954 y otro en el 57. Ya en el 67, un motor Maserati montado en un bastidor Cooper ganó el Gran Premio de Sudáfrica del campeonato de Fórmula 1.

No son pocos los modelos icónicos de Maserati, pero el Tipo 61, que pilotado por Masten Gregory y Lloyd Casner consiguió un doblete memorable en Nürburgring de 1961, fue uno de los magnificos memorables. Conocido como “Birdcage”, fue el más de la serie de cinco modelos diseñados por Giulio Alfieri. Su complejo bastidor, construido con aproximadamente 200 tubos en forma de jaula, le proporcionaba una rigidez destacada con un peso muy contendido que lo convirtieron en el más avanzado automóvil de competición con motor delantero y tracción trasera.

De 1959, año en el que empezó su producción como Tipo 60, no hubo rival que le tosiera. El Tipo 60 y el Tipo 61 dominaron las competiciones automovilísticas internacionales con un derroche de potencia incontestable. El Tipo 61, que se presentó en las 24 horas de Le Mans, aumentó la cilindrada del anterior motor de cuatro cilindros a 2.900 cc para alcanzar los 250 caballos a 7.000 rpm con un peso de 600 kg. Tales métricas le daban para impulsar el invento hasta los 285 km/h, pero con un consumo tan ajustado como para competir en carreras de resistencia.

En 1968 Maserati fue adquirida por Citroën quién la vendió, en 1975, a un consorcio administrado por el expiloto de Fórmula 1 argentino Alejandro de Tomaso. El empresario argentino, adicto a las marcas italianas, contrató al diseñador Ghia para crear iconos del tiempo a los que bautizó con nombre de famosos vientos africanos y asiáticos, como el Ghibli, el Khamsin, el Bora, el  Kyalami o los modelos biturbo que encandilaron a sus seguidores

En 1993 Maserati vuelve a manos italinas, de la mano de Fiat S.p.A y diez años después había incrementado sus ventas en un 62 %, gracias a modelos como el Maserati Quattroporte.

El Maserati MC12 Stradale, con sus colores blanco y azul, se construyó como homenaje a aquellas victorias del Tipo 61 y le pasó el testigo, para regresar a la competición de alto nivel, al MC20, desarrollando quince coches de carreras de GranTurismo MC, homologados para la Copa de Europa y la Serie Nacional de Resistencia, uno de los cuales compitió bajo los colores de la escudería GT Cool Victory en Dubái en enero de 2010.

Barrett-Jackson celebre subastador en Las Vegas, puso en junio del pasado año, este Maserati Ghibli que perteneció a Frank Sinatra. Sin reserva, ni estimación, no he encontrado lo que se pagó por esta unidad de 1970 que paso después a propiedad del hijo de la famosa voz y luego recomprado por el actor George Hamilton y así hasta llegar a nuestros días con un aspecto fabuloso, cromados relucientes, tapicería de cuero impecable, volante de madera noble…y el característico V8 de Maserati, este de 4,7 litros y 330 CV, además de la firma de Giorgietto Giugiaro.

Sin embargo, cuentan que el Maserati que podrá batir records no cuenta ni con la potencia ni con los mimso y mantenimiento excelente del anterior. Al contrario, este Maserati 3500 GT de 1961 estuvo abandonado en u garaje durante años y da pena verlo, pero ahora se convertirá en exclusiva pieza de coleccionista cazador de joyas.

El precio lo pondrá el comprador, y será astronómico seguro, pero el valor le viene por ser propiedad de Juan Manuel Fangio, quién lo utilizaba para marcarse unas curvas fuera del circuito. Modelo mítico de cuando la marca empezaba a despuntar. Fangio, quién tiene una historia que queda pendiente, regresó a Argentina después de dejase para la gloria lo que la historia cuenta sobre él. El GT 3500 se quedó en Italia, deteriorándose hasta que decidieron rescatarlo y ponerlo a subasta el pasado mes de octubre, en Padua.

Con aspecto de haber salido del concesionario una vez restaurado por la módica cifra de 300.000 euros, según presupuesto, más de uno lo dejaría como estaba, con las huellas dactilares y alguna que otra cosa más del inigualable Fangio. Así, tal cual, su precio de partida fue de 475.000 eurazos. Poco le parecerá a algunos por esta maravilla que se empezó a fabricar en 1957 y rondaba los 232 CV con su seis cilindros. Ya puedes secarte la baba.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s