La revolución de MZ

¿Te gustan las historias de espías? Pues esta tiene poco que envidiarlas. Corrían tiempos de guerra fría y telón de acero, cuando un intrépido piloto, llamado Ernest, se metió en el maletero de un coche para pasar la frontera, desde la Alemania comunista hacia el lado de las libertades y los sueños que él pensaba le llevarían a ser el próximo campeón del mundo de 125 cc. Y, por qué no, ya de paso, una mejor vida para su familia. Con él, cual tesoro agazapado, llevaba los planos y cierta información valiosa de una desconocida máquina de correr, un invento endemoniado de un genio llamado Kaaden.

Factoría de Mz en los 60’s

Aunque muy conocida en la URSS y en Cuba, aquí en España Motorradwerk Zschopau, MZ para los amigos, para nada fue un éxito de ventas. Era fabricante de motocicletas de la Alemania del Este, de dos tiempos, y llegó a sorprender al mundo mundial de las motos en aquella época complicada del siglo XX.

La culpa, que suele ser huérfana, la tuvieron el ingeniero Walter Kaaden y el nuestro desconocido piloto, Ernest Degner, protagonistas de una de las motomorfosis más radicales de la historia motera en una Répública Democrática Alemana en la que las motos tenían escaso interés como objetos de ocio y menos para la competición. Te llevaban del punto A al punto B y punto.

Walter Kaaden con las manos en la masa

Pero Kaaden era un tipo singularmente talentoso, y tozudo como pocos. Se empeñó en convertir el pequeño motor de dos tiempos que fabricaban para cortadoras de césped en un propulsor de carreras. Y se enredó buscándole potencia hasta revolucionar totalmente el patio de las dos ruedas en competición. Utilizó la resonancia del escape para optimizar el llenado de la cámara de combustión y llegó rápido a los 12 CV. Y persistió hasta alcanzar los 25, aunque cuando ya iba por los 20 era una auténtica amenaza para las máquinas de cuatro tiempos que habían dominado la competición desde 1949.

Walter y su pequeño equipo encontraron a Degner, que para nada era lento, y lo pusieron encima de aquella MZ, delante de las máquinas más poderosas de cuatro tiempos, lideradas entonces por la poderosa Honda. En 1958, en Sachsenring, corriendo en casa lograron la primera victoria en 125, ante la incrédula mirada de MV Augusta, que dominaba todas las categorías con puño de hierro, y la no menos atónita de los japoneses mirando aquel rabioso motorcillo al que a duras penas podían seguir su humeante rastro.

Ernest Degner con la Suzuki

Al acabar el evento, los ingenieros espía de Suzuki, se reunieron secretamente con Degner, le informaron que su mujer y su hijo ya habían pasado la frontera, drogados y en maletero, y se encontraban en el libre Oeste. Prepararon la fuga de Ernest y así fue como Suzuki empezó a desarrollar sus revolucionarias máquinas de 50 y 125 cc que ganarían 8 títulos en los 60’s. Hasta que llegó Derbi, en 1969, si ya, otra historia.

Los japoneses triunfaron, pero los alemanes no lograron un final feliz. Degner no pudo ganar aquel mundial de 1961 en 125 y Walter Kaaden quedó muy tocado moralmente, tras tantos años de trabajo en vano, su mejor piloto raptado por el capitalismo junto a los secretos de su genialidad y la enorme decepción de la pequeña factoría de Zschopau solo comparable a la de los aficionados confinados tras el muro.

Original y copia

Sin embargo, Degner sí ganaría el mundial de 50 cc de 1962 y se supone que su familia vivió más feliz y comió perdiz cada vez que quiso. Suzuki cambio el mundo de las motos de competición, los japoneses, maestros en copiar y mejorar, desarrollaron más la idea y  las máquinas de cuatro tiempos fueron perdiendo su trono. Yamaha tardó poco en desarrollar motores de dos tiempos temibles en la categoría de 250 de los 60 y 70’s.

Sin embargo, MZ supo apuntar su ingenio en otra dirección y logró su puesto en la gloria ganando los International Six Days Trial, el campeonato off road más prestigioso del mundo, y lo hizo nada menos que en 1963, 64, 65, 66, 67 y 69. Los confinados alemanes, que empezaron a cogerle el gusto a eso de la competición, disfrutaron de lo lindo mientras le tiraban dardos a la foto de Degner colgada en una puerta.

MZ repetiría en 1987, pero eso era ya otra historia, en la que la monocilíndrica Skorpion Sport de 660 cc se convirtió en el modelo base de las copas de promoción de MZ en varios países al final de la década de los 90. Hoy, los entendidos, las consideran un muy apreciado tesoro en las carreras de clásicas monocilíndricas.  Y en marzo del 2009, MZ fue comprada por los ex pilotos Ralf Waldmann y Martin Wimmer para empezar a construir el mini scooter eléctrico Charly, pero no se olvidaron de su vena deportiva y aprovecharon el abandono de uno de los equipos de Moto2 para formar el modesto equipo MZ Racing, con Anthony West como piloto y un único mecánico de soporte. Sí ya, otra historia.

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