“Come mierda y págala”

No, no me he vuelto maleducado, es la letra de una canciónde la Polla Records, grupo rebelde del punk nacional de los 80 cuyo estribillo “Con esto del asunto del papeo ahora me doy cuenta por qué somos tan feos” nunca ha estado tan de moda. Y pensarás ¿Qué tiene esto que ver con las motos? Déjame que te cuente.

Cuando inventamos la moto empezamos a correr de verdad. Hasta aquellos días, los humanos nos desplazábamos utilizando a los animales. Nuestra velocidad máxima, durante miles de años, no había pasado de los 60 km/h, la que podía alcanzar un buen jinete en un magnifico caballo, y solo durante muy pocos minutos.

La moto y los vehículos a motor sustituyeron al caballo y los bueyes, y los animales pasaron de las carreteras a las mesas del comedor al tiempo que la contaminación y las enfermedades cardiovasculares fueron creciendo insosteniblemente. Hoy en países como EEUU, Australia o Argentina se consumen más de 100 kg de carne por persona/año. En España, que ha ido bajando durante los últimos 5 años, consumimos una media de casi 34 kg por persona/año y un kilo viene a salir por unos 6,07 euros.

Tras la revolución industrial el calendario empezó también a correr más deprisa cada día, el reloj se convirtió en imprescindible para cumplir plazos y horarios. Las nuevas máquinas se extendían por todo tipo de industrias y todo quisqui se movía más rápido de aquí para allá, llevando materias primas y productos manufacturados de un sitio a otro con vehículos a motor, cada año más veloces y puntuales, más estresados.

Explotación de vacas

La industria de la alimentación empezó a vendernos su moto: Hay que consumir proteína animal. Si quieres estar sano y potente desayuna leche y mantequilla, come carne, salchichas, chorizo… ¡Y qué bueno está el jamón! De comer carne los domingos y fiestas señaladas, pasamos a la imprescindible ración de proteína diaria. La industria de la hamburguesa creció como la espuma y hoy, en nuestro planeta cultivamos más de 2.000 millones de vacas cada año, más de 1.000 millones de cerdos y unos 19.000.000 de pollos, entre otras bestias a las que infligimos un incalculable dolor antes de comérnoslas. La producción anual de carne, solo en los últimos 60 años, ha pasado de 70 a más de 330 millones de toneladas.

Deforestación del Amazonas

La industria de la alimentación es una de las grandes fuentes del deterioro medioambiental y del calentamiento global. A las muy importantes emisiones de CO2 de la población de ganado para la industria cárnica, habría que añadirle la galopante desforestación para plantar comida y alimentar a los animales que comemos. Además utilizamos una enorme cantidad de productos químicos en forma de abono o insecticidas para esta industria, envenenando tierra, mar y aire. Pero hay más perjuicios que sumar a esta insana alimentación.

Una vaca de alto rendimiento necesita beber tres litros de agua para producir uno de leche, así que bebe más de 100 litros/día. Y viene a zamparse unos 60 kg de grano/día, que equivale a decir que con lo que come el ganado para consumo humano se podría alimentar tres veces la población mundial del planeta, unos 20.000.000 millones de seres humanos/año. Si te sorprenden estas cifras te quedarás ojiplático al saber que hacen falta 15.000 litros de agua para producir un kilogramo de carne de res, en comparación con 287 litros de agua que se necesita para un kilogramo de patatas.

¿De verdad vale 1 euro un break de leche de vaca o una hamburguesa? Todavía tendríamos que sumarle la cantidad de antibióticos con la que atiborramos a los animales para consumo humano en las masificadas condiciones que lo hacemos para que sea rentable. Este abuso de antibiótico está provocando lo que se conoce como superbacterias, bichos inmunes al antibiótico que ya están matando humanos y que los científicos auguran cómo una de las causas de mortalidad futura más preocupantes.

En esta línea tan preocupante están los virus, cómo el Covid 19, el SARS, el MERS o el H1R1 y sus variantes que se transmiten desde las aves salvajes a nuestros apelotonados animales para el consumo humano, mutan y nos generan pandemias como la que estamos viviendo hoy en modo película apocalíptica, una crisis inédita en nuestros tiempos modernos.

Enfermedades cardiovasculares

Mientras la pobreza y la hambruna se extienden por el planeta pobre, en el planeta rico comemos mierda y la pagamos por encima de nuestras posibilidades biológicas, muriendo por los excesos de una sobrealimentación desequilibrada, victimas del colesterol y los infartos, la diabetes o el cáncer, fenomenales negocios para farmacéuticas y servicios de salud, privados y públicos que pagamos con impuestos, que se esfuerzan en reparar lo que provoca lo que nos vende la industria de la alimentación. Un corrosivo circulo de negocio.

Los científicos nos avisan de lo que se nos viene encima, pandemias, superbacterias, cambio climático, hambrunas…, pero nuestros políticos, los que toman decisiones, no están por la labor de escuchar a los científicos y recortan la sanidad porque rima con rentabilidad. Con el poder entre ceja y ceja andan enredados en pelearse y ganar las próximas elecciones, en enriquecerse acortando camino por la corrupción que propagan los enormes intereses económicos y los muchos lobbyes de la industria, para que esto no se sepa, para que no se interrumpa el flujo de beneficio.

Sí amigo, con las cosas del comer no deberíamos jugar, somos lo que comemos. Quizás hoy toca parar la moto en lo alto una buena colina para reflexionar y mirar bien hacia dónde queremos dirigirnos. ¿Para qué correr tanto si vamos en una dirección equivocada?.

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