Ossa monocasco de válvula rotativa

Es la moto competitiva más espectacular y sofisticada de todas las que se han hecho en Barcelona y en la península, intentó conquistar el Campeonato del Mundo, quedó tercera y al tercer intento, Santi Herreros cayó en la Isla de Man y todo se apagó, pero brillaron mucho, mucho.

Eduard Giró es uno de nuestros grandes genios, por esta Ossa y por mucho más. Recién licenciado en ingeniería cogió la Ossa 160 de la empresa familiar y la rediseñó para convertirla en la nueva 175 Sport, un éxito y una declaración de intenciones en toda regla. Se enredó después con la 230 que para nada funcionó mal tampoco. Con el impulso y el crédito, dobló la apuesta y sacó el proyecto de final de carrera, un motor de válvula rotativa de 250 cc y 35 CV. Cuentan que la idea venía de su amistad con la familia Batlló y el aeromodelismo.

Ossa Byra 1000, 24 horas de 1977

Con los Batlló se embarcó también, a principios de los 70,s, en otro inédito proyecto pluricilíndrico, la Byra, una historia de garaje, en la misma casa de los Batlló, pilotada por sus hijos que dejó con los ojos a cuadros a todos los que la vieron. Reforzaron el bastidor de la Yankee, añadieron un motor de 250 cc a cada lado, se inventaron un cigüeñal y zas, una violenta tetracilíndrica capaz de los 240 km/h, ya otra historia.

Rodaba 1966 y Giró empezaba a desmelenarse. Tenía un motor diferente, necesitaba un bastidor distinto. Partiendo cero, con aquel motor algo más grande, diseño un bastidor innovador. Empezó con aluminio, pero acabó importando de EEUU plancha de aleación de magnesio que solo se había usado en aviación, y acabó construyendo los bastidores de la moto más revolucionaria de nuestra historia en los circuitos.

Afinando a la bestia

Santi Herreros se subió a una Derbi en el 62 y Bultó tardó poco en ofrecerle la Tralla. Pero Santiago acabó con Giró, para desarrollar la Monocasco. En el 67, los tres, Giró, Herreros y la Ossa, lograron el campeonato de España y en el 68 repitieron y ya metieron la rueda en el campeonato del Mundo. Lamentablemente el final fue muy triste.

Santi Herreros con la Monocasco

Pero, con 20 CV y 20 kg menos que las Yamaha V4 de Phil Read y compañía, le levantaron la camisa más de una vez. En el 69 quedaron terceros del mundial además de sumar el tercer campeonato nacional. Pensaban ganar el Mundial al tercer intento, pero, en la 4ª carrera, en la icónica Isla de Man, Santi se dejó la vida, Ossa, consternada, se retiró de la competición.

Y pasarían unos años, y la cabra tira al monte, Ossa se reenganchó a la competición con la Yankee, un proyecto con el que Giró ya andaba trajinando desde 1968, otra máquina singular en nuestra geografía, que, en los circuitos, a pesar de su minúsculo éxito, dio mucho que hablar, especialmente con la Byra 1000 cc o la tricilíndrica 525, sí, otra historia que puedes recordar aquí

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s