¡Qué tiempos aquellos! Honda NR 500

Qué tiempos! Honda NR 500

Eran tiempos en los que los motores con válvulas sonaban lejos de los rabiosos, escuetos y chillones motores de dos tiempos en la máxima competición. Si la historia NR 750 te gustó, la de la NR 500, su ancestro mecánico y competitivo, te hará cantar “tócala otra vez Sam“.

Ya sabes la letra, era un tipo alérgico al humo, a los olores y a los agudos disonantes de los motores de dos tiempos, un tipo que había logrado el dinero por castigo multiplicando beneficios cada año. HONDA era su imperio, y quiso demostrar su poderío componiendo un equipo de élite, con instrumentos ilimitados, para lograr en 3 años, el Campeonato del Mundo de 500 con el sonido de un cuatro tiempos. Sí, era un tipo que solía escuchar “el poder de sus sueños”.

Los ingenieros nipones se vinieron arriba. El carenado, plancha de aluminio de 1 mm, formaba parte del bastidor que fijado con tornillos contenía el motor en su interior. Suspensiones regulables y progresivas con horquilla invertida y basculante vinculado al piñón de ataque para paliar oscilaciones de la cadena y facilitar el trabajo del mono-amortiguador trasero. Sistema anti-rebote para el embrague, frenos de carbono en llantas 16”…, un alarde de cash, de innovación y desarrollo, y mucho se aplicaría en el futuro.

Honda NR 500

En el motor se les desmadró el brainstorming para orquestar una mecánica de cuatro pistones ovales que interpretaban el rendimiento de un V8 pretendiendo más superficie de admisión y rpm extras para compensar el peso de un cuatro tiempos, pararapapá… Aunque, para ser justos, el tema ya lo tocó un tal Ridley, para Triumph allá por 1922, ya ves.

Detalle de pistones ovalados 8 válvulas

A finales del 79, las primeras notas de “la singularidad” habían sido más que decepcionantes. Para afinar el invento redoblaron inversión y esfuerzo para empezar los 80,s tocando fuerte. Cambiaron chasis y carenado, rollo menos creativo por el complicado acceso al motor y el tiempo que les invertía y tal. Se abordó la fiabilidad en varios frentes, la rueda pasó a 18”…

Nada, no sonaba bien ni por casualidad. Otra vez reaccionaron a lo bestia, rediseñaron el motor por completo, configuración V90º, aligeraron al máximo, bielas de titanio, pistones tachín, tachán…, 120 CV a 19.000 rpm, la fiabilidad no permitía afinar más cerca de las 23.000 que soñaba la partitura original.

En Suzuka ganaron la carrera de resistencia y en Laguna Seca, con las super 500 de Roberts, Mamola y demás tocándola en la pista, Freddie Spencer ganó una tanda y marcó vuelta rápida. Puedes imaginar cómo lo celebraron, prácticamente habían consumido 2 de los 3 años abandonando más veces de las que acababan y eran centro de comidillas y bromas en el Paddock. Fue la última nota brillante antes de apagarse. En Silverstone, siguiente carrera, rompió el motor en 5ª posición. Se acabó la música.

Tocaba cambio de tiempos

A Soichiro Honda, el tema le tocó los bemoles, afectaba a la reputación de la marca y amenazaba las ventas. Y puso en el atril una melodía alternativa, más en sintonía con los 40 principales del momento. Tragándose el orgullo, Honda compuso, en tiempo record, una dos tiempos de record capaz de restaurar el honor corporativo y devolver el liderazgo en la pista para mantenerlo en el mercado, con harakiri filosófico incluido. Soichiro es tozudo, pero para nada tonto, quería la nueva canción en la pista para el festival del 82.

La orquesta no estaba para más desatinos, pero los ingenieros nipones también son tozudos, saca tus conclusiones. No iban a plagiar la tosca sinfonía de los V4 de las Yamaha YZR OW y las Suzuki RGV, faltaría más. Honda, en su línea más ducatista, “simple y mejor, es más”, diseñó un afinado motor en V de 3 cilindros en un cigüeñal y admisión por láminas que daba una moto más estrecha, ligera y ágil, aunque algo menos potente en agudos. La NS 500, V3 de 127,5 CV a 11.000 rpm pesaba solo 113 kg y sonaba a maloliente y humeante éxito rotundo.

El nuevo proyecto extendió una intensa humareda sobre una NR totalmente afónica, tocada de muerte cuando, en la temporada siguiente, Freddie Spencer ganaba el título mundial con la V3 para dejar claro, “así la toca Honda”. Sí, ya sé, es otra historia, pero…

Freddie Spencer en la Honda V3

Ya lo ves, “estos son mis principios, pero si no funcionan tengo otros”. Es también la historia del fracaso de la alta tecnología y la innovación con motomorfosis inversa para retroceder a la contaminante música de los simples dos tiempos y sus locos ritmos que, durante más de dos décadas, continuarían interpretando el triunfo en el espectáculo de la máxima competición. ¡Qué tiempos aquellos!

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