Del Pantah al Desmoquattro, motomorfosis a la italiana

Para los ingenieros, la distribución desmodrómica era una idea superada en los 50,s, sin más recorrido, pero la Pantah, la renovada versión desmo de Ducati, se mostró desde el principio como una máquina muy competitiva. Conociendo a Taglioni, no fueron pocos los que corrieron a prepararla para correr.

El británico Tony Rutter, un maduro especialista en circuitos callejeros, ganó el Tourist Trophy de 1981 sobre una Pantah 500 SL modificada, DUCATI tardó poco en preparar una TT2 para correr en el Ulster. Tony quedó segundo y acabó ganando el Campeonato del Mundo de la categoría mientras Massimo Broccoli, con otra Pantah TT2, ganaba el título italiano.

Tony Rutter con la Ducati TT2 de 1981

La TT2 era una máquina italianísima, bastidor multitubular de solo 7 kg, Trellis, con basculante para cantilever monoshock firmado por Paioli y una horquilla Marzocchi de aleación de magnesio delante. Ruedas Campagnolo de 18” frenadas por los tradicionales y fiables Brembo, enorme y ligero conjunto ciclo.

El desmodrómico, llegando al límite del reglamento, tenía 597 cc, seis velocidades y un peso contenido en una moto compacta poco apta para pilotos de más 1,75m. En el 82, Walter Cussigh y la TT2 volvieron a ganar el campeonato italiano mientras Rutter repetía título mundial con récord de velocidad, 232 km/h. Nada mal para una bicilíndrica de 600 cc dos válvulas y refrigerada por aire. En el 83, Rutter y Cussigh repetirían otra vez y el insaciable Rutter ganaría una vez más en el 84.

SuperPantah 750

Para la categoría grande, la TT1 de 1983, antes denominada F1 y que acabaría dando lugar a las actuales SBK, DUCATI partió de la Panta 650 SL y con cilindros más grandes homologó la Super Pantah, una bestia de 125 Kg y 95 cv capaz de batirse contra las poderosas tetracilíndricas niponas, una competitividad que sostiene la factoría de Borgo Panigale donde la gasolina corre por las venas de empleados e incondicionales entorno a la religión desmodrómica.

En Montjuïch, también se metieron en el Campeonato del Mundo de Resistencia, ganó las tres últimas ediciones. En total, entre Fórmula TT-1 y TT-2, DUCATI se apuntó 5 Mundiales hasta 1984, recogiendo el testigo de las pioneras desmodrómicas por eje rey que pusieron a Ducati entre las grandes a finales de los 70´s, la histórica 900 de Mike Hailwood en la Isla de Man del 78, con el primer campeonato del mundo para la marca, o las legendarias 200 millas de Imola con la 750 SS de Paul Smart.

R.Roche sobre la 851 en 1990

El necesario y esperado relevo desmodrómico de la SuperPantah en TT1 fue la 851, un rediseño importante del propulsor que incorporó inyección electrónica, cuatro válvulas por cilindro y refrigeración líquida, según la tesis de Massimo Bordi. Subido a 888 cc y en manos de Lucchinelli, en Donington Park, ganó la primera manga de la primera carrera de la historia del Mundial de Superbikes, ante los ojos a cuadros de las incuestionables tetrajaponesas.

Alta y larga, complicada de pilotar, mejor en curvas largas pero siempre dura, exigiéndote visitar la zona roja, el primer prototipo de este desmoquattro se hizo, en colaboración con Cosworth, sobre la base de una 750 F1, una Super Pantah. Las evoluciones de la 851 mejoraron mucho la montura, la 848 y la 916 especialmente, fueron gladiadoras bicilindricas acertadas y destacadas en la competición de Superbikes que dominó Ducati en los 90,s. Emepezó con Raymond Roche en una 851, 1990 y acabó con 8 de los 10 títulos conquistados por las desmoquattros, Polen dos más, Corser y el fenomenal Fogarty que se llevo cuatro.

Capaz de superar los 240 km/h con 6 velocidades, ruedas de 16, un bastidor mágico y un bajo centro de gravedad, tuvo que batirse en la carretera con las potentísimas CBR, GPZ y GSXR de la época. Pero su corazón a inyección 4 válvulas y desmodrómico por correas dentades de neopreno, nació para mutar las cosas, ha sido exprimido en infinidad de circuitos y se ha revelado competitivo hasta en el Rally Dakar, sumando dos victorias con la Cagiva Elefant 900 y Edi Orioli (1990 y 1994).

Ducati 851 Tricolore, 1988

El diseño de Tamburinni, fiel a los conceptos clásicos con un plus de agresividad ponía, en 1988, una 851 para andar por la calle casi de competición, tan aparentemente incívica como bella, ágil y rápida, 109 CV a 10000 rpm para 180 kg de peso, pinzas 4 pistones…, con una acertada imagen entre innovación y tradición de la casa. El siguiente salto tan radical no llegará hasta la actual Panigale, la tetracilíndrica desmodrómica que pilota Bautista en su versión oficial SBK.

Con su aparente simplicidad, la extrema 851 solo cuenta con 200 unidades construidas, el minimo exigido por SBK entonces. Nació como moto de colección, de esas pioneras con personalidad acentuada que promueven una motomorfosis y marcan el camino a seguir robándote el corazón a primera vista, con aires de máxima exclusividad.

Si andas buscando una no te será fácil negociar, acaban de entrar en categoría de clásicas oficiales y andan más cotizadas todavía. La de la última imagen, la tricolore, pertenece a una subasta de Bonhams de 2017, más de 14.000 euros se pagaron, poco menos de 10.700 km, del 88, tu mismo.

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