Motos y personalidad

Prometo que algún día completaré esta intuitiva y nada científica aproximación a los tipos de personalidad de coleccionistas-restauradores no profesionales, es decir los que no pretenden hacer negocio sino disfrutar apasionadamente con sus artefactos, rodando, currando o mirándolos. Quizás te identifiques con alguno de ellos o quizás tu tipo está todavía en el cajón de “pendientes”. Puede que hasta te identifiques con dos o tres pero pregúntale a tu mejor amigo, él te dirá tu dominante.

El perfeccionista es un tipo metódico, con alta atención al detalle, concienzudo, comprometido con lo que hace, un reformador. Jordi, empresario de éxito en el transporte, es también un coleccionista perfeccionista que vive en la provincia de Barcelona y no pueden permitir que alguno de sus vehículos, camión, coche o moto, le falte un anagrama o se despiste algún detalle. Desmonta la caja de cambios, tapicería, hasta el último cable. Por supuesto, todo lo original que sea posible. No repara en gastos, así que Jordi, como todo gran coleccionista, además de pasión por un tubo, parece tener pocas preocupaciones con la pasta para sus juguetes.

Los restauradores perfeccionistas son perfectos para los coleccionistas reformistas, su reloj no cuenta las horas, lo importante es persistir hasta que el resultado sea insuperablemente pulcro y exacto al pretendido, sin concesiones. Cualquier tendencia de la personalidad puede ser suave o compulsiva, en este caso, en este extremo, tendríamos a un ultraperfeccionista, instalado en lo obsesivo, algo realmente caro en este hobby.

El segundo tipo, el romántico, tiene que establecer algún vínculo emocional con el vehículo que compra y restaura. El 850 del abuelo, su primer coche, las motos japonesas de su juventud motera… Suele ser un tipo algo introspectivo, sensible, reservado, sincero y algo caprichoso. Al romántico popular le encanta sacar su vehículo, mostrarlo orgulloso en las concentraciones de fin de semana donde abundan los 600, 2 CV, 4 latas y los recuerdos de lo difícil que es hacer el amor en un Simca 1000. Y en el rincón la Mobylette, la Mercurio, la Vespa, la Derbi “paleta”, la Guzzi “langostino” y un par de Impalas porque haylas a “punta pala”.  Algunas de estas “kedadas populares” se lo montan bien, como en Sant Vicent dels Horts, con barbacoa colesterol, fiesta y talleres, animales, pruebas de tractores…, una completa mañana de variedades familiares.

También hay románticos reservados que no van de enseñar sus trofeos. Y especializados, conozco uno que solo colecciona modelos de montaña de Montesa y sé de otroque hasta hace poco compraba todas las 74 Gran sport que salían, el pequeño y caro cohete de Derbi.

Una vez, un tipo que me vendió el guardacadena de aluminio para una Bultaco Metralla 250 que tuve, al preguntarle por una de las decenas de motos que tenía amontonadas en aquella planta baja oscura, me dijo: “las motos van con gasolina, ¿para qué quieres papeles?”. Muchas piezas de valor no cuentan con documentación para poder circular por la vía pública, cosa que preocupa poco a sus propietarios.

El tercer tipo, el excepcionalista, suele ser un tipo informado cuando no culto, de gusto fino por lo exclusivo que suele tocar varias teclas: arte, diseño industrial, motos…, un tipo que como imaginarás tampoco anda escaso de recursos para caprichos. Mejor te pongo un par de ejemplos y tú mismo.

Joan es un tipo singular, singulares son sus proyectos para enfundar edificios con acero y singulares son sus motos. Su colección supera las 20 piezas de gran cilindrada anteriores a 1930 para las que fabrica prácticamente cualquier pieza o mecanismo en el taller contiguo a su museo personal, a unos pocos metros de su casa en la provincia de Tarragona. Torno, fresadora…hasta un modelo descatalogado de rectificadora para algunos asientos de válvulas que… Sus exclusivas motos tienen una pátina de original perfecta para su edad que se aleja mucho de las restauraciones que dejan la moto más brillante que cuando salió al mercado. Su edad y valor de inversión no dejan mucho espacio al criterio romántico y a pesar de que están en plena forma mecánica no han sido restauradas para las domingadas populares.

Primera edición de “El origen de las especies” Charles Darwin

En la provincia de Girona, Xavi, con una profesión más mundana en la construcción, ha hecho su pasta dejándose la espalda y es también un coleccionista de piezas exclusivas. Puede ser una primera edición de un libro o una motocicleta de las que ni sus mejores colegas saben cuántas tiene. Ossa está entre sus preferidas y tiene ejemplares que la mayoría de este mundillo no conoceremos. Él y sus colegas, están todos conectados, son probablemente los principales expertos anónimos de la marca y otros especímenes raros de Bultaco y Montesa. Eso sí, el estado de conservación de algunas de estas singularidades pondría de los nervios a cualquier perfeccionista, pero…

…lo perfecto es enemigo de lo original, piezas tan exclusivas sería un pecado restaurarlas a nuevas, incluso en un museo sus heridas de guerra tienen más valor que un cromado impecable. Y muchas, de montaña o competición, ya no tuvieron papeles en su época. Eso sí, con un poco de gasolina podrás oír bramar su bravo motor y si Xavi o Joan te dejan sacarla, dar una exclusiva e inolvidable vuelta a la cochera. Y que venga Pepe a contarte que ha montado en globo.

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