La difícil y complicada década de los 50´s

Enredados en las negociaciones posguerra mundial y en la guerra de Corea, se inició una escalada armamentística sin precedentes con EEUU y la URSS, nuevas superpotencias mundiales económicas y militares, pugnando por multiplicar las armas nucleares al tiempo que afianzar su peso político en el mundo mientras la ciencia descubría la estructura del ADN (1953) y creaba la NASA (1958).

EEUU inventó la tarjeta de crédito y consolidó el consumismo para contraponer al comunismo un capitalismo potente y desatado y el mundo se polarizó bastante. Mientras, en Europa, franceses y británicos se deshacían de sus dominios coloniales en África, Oriente Medio y  Asía. Alemania, como Japón, tuvo una recuperación económica contrapronóstico. Con todo, lo más destacado fue la declaración de Shuman, 9 de mayo de 1950, proponiendo una Europa unida para contribuir a la paz mundial, recogida por la Comisión Europea como el origen de la Unión Europea (UE), proceso que culminaría finalmente en 1957 (Tratado de Roma).

Pero el reconocimiento de la dictadura lo concedió EEUU en 1950, tras el ofrecimiento franquista de ayuda en la guerra que dividiría Corea. Al mes siguiente, el Senado autorizó al Export-Import Bank un crédito a España de 62,5 millones de dólares. Y en noviembre, la Asamblea General de la ONU revocó, por amplia mayoría, la resolución de condena del régimen franquista de diciembre de 1946. Poco después la dictadura española entraba los organismos especializados de la ONU.

Tras los pirineos, el tiempo corría en otra dimensión. Algunos años un pequeño sector de anarquistas y comunistas libró guerrillas con unidades operativas conocidas como “maquis” pero desde muchos sectores, estudiantes, obreros, movimientos sociales y políticos, se fue desarrollando una oposición civil y creciente al duro régimen franquista.

La huelga de tranvías sorprendía a la Barcelona del 51, dos semanas expresaban el profundo malestar por las durísimas condiciones de vida. Dos meses antes del Congreso Eucarístico Internacional, en el 52, hubo cinco ejecuciones en el Camp de la Bota. Durante años seguirían en vigor la Ley de responsabilidades políticas y de la represión de la masonería y el comunismo con las persecuciones, torturas…

La economía del régimen recibió otro espaldarazo de EEUU,  en 1953, con el Acuerdo que permitía, por 1.500 millones de dólares, instalar las bases aéreas de Morón, Zaragoza y Torrejón de Ardoz, además de la naval de Rota que confirmaba a España en el bando anticomunista.

La clandestinidad se intensificaba, en 1956 surgió un importante movimiento universitario democrático, tras una  intensa protesta y el encierro de unos 500 estudiantes en la Universidad de Barcelona con intervención de la policía, descarga de golpes, detenciones, multas y cierre de la universidad. Por otro lado, grupos marxistas organizaban el Partido Socialista Unificado de Cataluña (PSUC).

El aparato del estado reforzó la policía de investigación política y social que intensificó las purgas, tormentos y condenas asistida por una inmensa cantidad de tribunales jurisdiccionales y militares entre los que destacaba el Tribunal de Orden Público (TOP), disuelto en 1977 mientras muchas figuras franquistas se instalaban en las nuevas instituciones democráticas. Estos tribunales, además de la represión, también controlaban y censuraban las publicaciones, el teatro, el cine y la enseñanza.

Para suavizar su imagen al exterior se eliminó el saludo fascista y los símbolos de Falange que perdió poder al tiempo que se acentuaba el del catolicismo (Opusdei) en la gerencia del movimiento católico-nacionalista creado por la dictadura militar.

En Cataluña, entre otras muchas personas, bastantes intelectuales y empresarios comulgaron con el franquismo. Por temor o por amor, recibieron los favores del régimen y fueron usados propagandísticamente. Entre los distinguidos, Josep Pla, catalanista moderado, diputado de la Mancomunidad de Cataluña por la Lliga Regionalista. O Dalí, expulsado por André Breton de su círculo surrealista por sus tendencias nacionalcatólicas. O Juan Antonio Samaranch, afiliado a Falange desde muy joven, que empezó en el Ayuntamiento de Barcelona como concejal de Deportes en 1955 y tras numerosos cargos llegó a la presidencia del Comité Olímpico Internacional en 1980.

Barcelona también tuvo su “boom” inmobiliario en los 50´s, aunque de casas baratas principalmente. Para absorber la inmigración procedente de Andalucía, Murcia, Galicia… se construyeron, en muchos casos sin una planificación urbanística previa y utilizando materiales baratos, los nuevos barrios de El Carmel, Nou Barris, Guinardó, Vall d’Hebron, La Sagrera, Clot, Verneda, Poblenou…

España era masivamente tierra de pobreza, hambruna y atraso que empujaba a sus gentes hacia los pocos focos industriales donde había trabajo y alguna esperanza. La llegada importante de inmigración multiplicó el número de castellanohablantes en una ciudad en la que, hasta la guerra el idioma catalán era dominante. La radio, que se convirtió en un medio masivo en esta década, emitía únicamente en castellano, la única lengua oficial reconocida por el régimen y autorizada en la vida pública.

Con el aumento de la demanda escolar surgieron nuevas escuelas para paliar el déficit. Algunos proyectos potenciaron e intercambio docente y el activismo escolar bajo los principios de l´escola activa, movimiento anterior a la guerra. Alexandre Galí organizó cursos pedagógicos a partir de 1958 para cohesionar a las escuelas que se iban añadiendo.

Reaparecieron las huelgas todo y  que eran delito. A Catalunya se sumó Asturias en el 58, con las reclamaciones salariales en la minería. Tuvo éxito un nuevo mecanismo de representación, la comisión de obreros elegida entre los huelguistas.

En el 59 triunfaba la revolución en Cuba mientras aquí nos visitaba el presidente Eisenhower para saludar de nuevo al régimen. Pero la década terminaba con un hecho aterrador, la fundación de ETA, la organización más radical que se opuso al régimen. Se autodefinía como revolucionaria, anticapitalista, y nacionalista vasca con la lucha armada y el terror como medio principal para conseguir sus objetivos políticos.

El transistor fue el invento que revolucionó la década, se convirtió en móvil y cambió la vida de las personas, individualizó la escucha, creó audiencias. Barcelona se bajó del Biscúter y se subió al 600 con radio para escapar de los 50´s y del pasado  más deprisa.

Barcelona, todo y la precariedad de materias primas y recursos, levantaba su antigua industria al tiempo que se involucraba en los nuevos tiempos, en las nuevas tecnologías y tendencias con la misma pasión de siempre, más abierta y activa que nunca. Fueron tiempos difíciles, sí, pero el futuro parecía que podía ser mejor.

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