Clúa, una de las grandes

La idea anunciada era entrar en los 50´s sobre una café racer pura raza británica pero el panorama nacional en aquellos tiempos era otra cosa bien distinta. Así que mejor entramos con una marca de  aquí, probablemente la más importante de la década.

Fundada por Joan Clúa en 1949 como Construccions Mecàniques Clúa S.L para dedicarse a la reparación de motores, durante los 13 años de trayectoria  logró una excelente reputación. Empezó con propulsores bajo licencia Alpino y terminó por construir su propio motor para equipar sus vehículos.

El nombre definitivo, CLÚA, es de 1953 y la MC-75 de 1951, su primer modelo de moto ya buscaba innovación. Fue la marca con la gama de modelos más completa de la década, 50, 75, 125 i 175 cc, fabricando triciclos motocarros, sidecares…, los medios que complementaron a carros, carretas y bicicletas que todavía dominaban por carreteras y caminos del país en aquellos años.

La década de los 50 fue también un inverosímil acontecimiento económico. La situación era tan deprimida que no era difícil mejorar pero con poco se hizo mucho. La entrada del turismo, la tímida apertura al mercado exterior y el crecimiento demográfico con una incipiente clase media que quería prosperar, desplazarse y mover más mercancías y más rápido, movió el tejido industrial y la economía del país bastante más de lo esperable.

CLÚA se vino arriba y fabricó, en 1955, un fantástico microcoche de tipo deportivo, biplaza y descapotable en versiones, 350, 400 y 500 cc. El 400 podía costar entonces unas 60.000 ptas, unos 360 euros al cambio actual. Que no valor, una de las escasas unidades de este minúsculo deportivo podría aspirar tranquilamente a unos 15.000 euros de salida en cualquier subasta actual.

Y para los moteros más incondicionales, un modelo singular, una curiosa variante deportiva de 175cc, de 1957, una versión de la que existen pocas, pocas referencias.

Monocilíndrico 2T de la propia marca, capaz de 6500 rpm y casi 100 km/h en cuarta velocidad, cambio al pie. Doble salida de escape para rematar una imagen muy intencionadamente racer, una joya para moteros algo pijos de la época, hijos veloces del primer rock ando roll que por aquí empezaban a traer algunos guiris.

CLÚA es un ejemplo de superación y de voluntad de permanecer, de convertirse en una industria puntera de la movilidad nacional. Pero los tiempos también corrían rápido a finales de los 50´s, el mercado daría un volantazo, un cambio que, entre otras, dejaría a CLÚA en la cuneta de la historia en pocos años.

El primer Seat 600, salido de la factoría de Barcelona el verano del 57, marcó el inicio de una nueva época de 4 tiempos con la que los españoles se fueron alejando más deprisa de microcoches, sidecares y del pasasdo. Lo llamaban de todo: “pelotilla” “ombligo” o “Seilla” y costaba 65.000 ptas, menos de 400 euros al cambio actual. Sencillo, duro y fiable, pesaba casi 600 kg, corría casi a 90 con casi 600cc y se calentaba en caravana.

Pero la gente se apuntó masivamente a las listas de espera para subirse a los nuevos tiempos de la modernidad, del rock y la minifalda, del domingo a la playa o a la montaña pero con la tortilla de patatas. Sí, los 60´s ya fueron otra historia y el 600 uno de los protagonistas principales de la movida.

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