Vacaciones

Se cierra la segunda temporada, recojo velas y me tomo unas buenas vacaciones, un tiempo de reflexión y más descanso. El blog, modesto, ha triplicado sus visitantes respecto a la temporada anterior y navegando va aprendiendo a navegar por estos mares en los que nunca hubo tanta información para andar más desinformados cada día.

Quiero aplicarme la máxima del anterior post, estoy convencido que menos será más y publicar semanalmente no será ya lo normal pero la intención es que la tercera temporada sea la mejor.

No soy experto en mecánica, ni en diseño, tampoco en Historia o en desarrollo industrial, ni siquiera en motocicletas clásicas y menos de Barcelona. Nunca había escrito sobre ninguno de los temas que forman este “coctel motomorfosis”, una mezcla de temas y saltos que a muchos puede sorprender pero que tienen un hilo conductor, el cambio, la transformación de la vida colectiva en la esta industrial que está agonizando. Vivimos el presente pero no podemos saber adónde vamos si no sabemos de dónde venimos.

Las motocicletas como los automóviles han estado, durante toda la época industrial, en la punta de lanza de la tecnología social. Las sensaciones de libertad, de viajar por el mundo en una sofisticada máquina personal, el prestigio social de poseer el artículo top del mercado de consumo, la necesidad de desplazarnos o transportar cosas…, los vehículos han sido una prolongación de la civilización industrial, de su estilo de vida acelerado y contaminante.

Pero los vehículos están pasando a ser un servicio, algo más a medida por lo que estamos dispuestos a pagar una cuota mensual, como Netflix pero con ruedas. Los nuevos vehículos huelen a eléctrico, a informática, a vinculación telemática con los demás vehículos, a futuro. El coche en propiedad es algo del pasado, de esa era de la que fue icono y que se está cerrando más dramática que felizmente.

Motomorfosis utiliza los vehículos para saltar en el tiempo de una época a otra, buscando una manera de diferente de contar viejas historias que estimulen la memoria o una manera clásica de exponer nuevas tendencias mirando al futuro,  buscando soluciones disruptivas y tecnología singular. Viajar en el tiempo para meternos en la vida de una década o de una carrera o para interpelar por el futuro, el impacto ambiental o el sufrimiento colateral crecientes.

Te avanzo que empezaremos montados en una de las mejores café-racer de la historia para viajar, durante un tiempo, por los 50,s, una década que dejó definitivamenteatrás la economía de guerra, mundial y nacional, para enfocar el crecimiento. Una década en la que el país se motorizó masivamente y en la que Barcelona y las motos especialmente, convirtieron su largo noviazgo en un próspero matrimonio.

Que te vaya bonito estas fiestas, nos vemos en un 2019 que espero sea tu mejor año.

Rafagas

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